La noche Remember la pasamos en parte hablando de La Meca de Chamartín: el buen rollito de SPS, el tipo de gente y la música, of course.
Como el sábado estábamos mue-tos, emplazamos a la Bossa y sus Mari-keys en el Hostal a las 12 para tomar el clásico brunch pre-Space.
Snow, mi compi de la oficina y su marido llegaron antes y estuvimos un rato, risa va risa viene con el Chueco y su desfile de gafas de sol. Su frase de la mañana fue: “Con las D&G, no compras unas gafas, compras la experiencia de llevarlas”. Y luego… la petarda soy yo…
Parece que el domingo, aparte de ser el día de Ed, (Felicidades, again, maridito mío), fue el día D&G, al parecer… Entre la afirmación de mi querido novio, las gafas/ regalo de Ed y la anécdota en la puerta… (voy, voy, que me lío…)
La Bossa & Co llegaron tarde… ¿por qué? Pues porque… se nos olvidó darles el pequeño detalle del horario de la Misa dominical… Creían que habíamos quedado a las 12… pero de la noche, y lo de la invitación al brunch a esas horas, les pareció una excentricidad typical Spanish… no una clara pista del horario “invertido” del local… Afortunadamente, por algún motivo, se dieron cuenta del error y se presentaron en el Hostal sin necesitar más datos.
En la puerta, me encontré con el ex de cierto actor porno gay muy conocido… y a su novio italiano. Al portero se le ocurrió la feliz idea de llamarle la atención al segundo porque iba con chándal, en plan light… Agarró de un pellizquito un lado del pantalón y le dijo: “La próxima vez, ven mejor vestido”. Respuesta porque-yo-lo-valgo: “Mira, estos pantalones son Dolce & Gabbana”. El portero enmudeció.
La música estuvo muy bien a ratos. Se echó de menos a Ismael Rivas, que nunca pinchó, pero bueno… La gente justa, sin empujones ni pisotones varios y muchas, muchas risas con Snow (que también perdía la virginidad spacera).
Mientras decidíamos si sacar fuerzas para ir a Heaven, a eso de las 9 nos vinimos al Hostal. 3 horas impagables de llorar de la risa con la Tortilla sin cepolla que pidió el Mari-key en cierto bar del barrio y con la cara se les quedó al ver que un detergente en España pueda llamarse “Colon” (léase a la inglesa).
Como el sábado estábamos mue-tos, emplazamos a la Bossa y sus Mari-keys en el Hostal a las 12 para tomar el clásico brunch pre-Space.
Snow, mi compi de la oficina y su marido llegaron antes y estuvimos un rato, risa va risa viene con el Chueco y su desfile de gafas de sol. Su frase de la mañana fue: “Con las D&G, no compras unas gafas, compras la experiencia de llevarlas”. Y luego… la petarda soy yo…
Parece que el domingo, aparte de ser el día de Ed, (Felicidades, again, maridito mío), fue el día D&G, al parecer… Entre la afirmación de mi querido novio, las gafas/ regalo de Ed y la anécdota en la puerta… (voy, voy, que me lío…)
La Bossa & Co llegaron tarde… ¿por qué? Pues porque… se nos olvidó darles el pequeño detalle del horario de la Misa dominical… Creían que habíamos quedado a las 12… pero de la noche, y lo de la invitación al brunch a esas horas, les pareció una excentricidad typical Spanish… no una clara pista del horario “invertido” del local… Afortunadamente, por algún motivo, se dieron cuenta del error y se presentaron en el Hostal sin necesitar más datos.
En la puerta, me encontré con el ex de cierto actor porno gay muy conocido… y a su novio italiano. Al portero se le ocurrió la feliz idea de llamarle la atención al segundo porque iba con chándal, en plan light… Agarró de un pellizquito un lado del pantalón y le dijo: “La próxima vez, ven mejor vestido”. Respuesta porque-yo-lo-valgo: “Mira, estos pantalones son Dolce & Gabbana”. El portero enmudeció.
La música estuvo muy bien a ratos. Se echó de menos a Ismael Rivas, que nunca pinchó, pero bueno… La gente justa, sin empujones ni pisotones varios y muchas, muchas risas con Snow (que también perdía la virginidad spacera).
Mientras decidíamos si sacar fuerzas para ir a Heaven, a eso de las 9 nos vinimos al Hostal. 3 horas impagables de llorar de la risa con la Tortilla sin cepolla que pidió el Mari-key en cierto bar del barrio y con la cara se les quedó al ver que un detergente en España pueda llamarse “Colon” (léase a la inglesa).










